Durante muchos años, se instaló una idea simplificadora y pérfida que se graficaba con la siguiente expresión, “Los argentinos descienden de los barcos”, Esta frase intentaba dar sentido a una idea inoculada con el propósito de sugerir y establecer que el destino de la Argentina estaba disociado del resto de América latina predominantemente india, negra y mestiza.
Una aristocracia vernácula embriagada de mesianismo en la cúspide del brillo de sus blasones y sus arcas repletas, tuvo el sueño y la visión de crear un enclave europeo a orillas del Rio de la Plata. A principios del siglo XX los ríos inmigratorios inundaron el país de recién llegados de los mas recónditos rincones de una Europa empobrecida y al borde de la guerra. Esta inmigración venía a blanquear la sociedad y a ser el complemento de la arquitectura francesa y las ropas de estilo y casimir ingles.
Esta visión se traslado a Literatura, a la educación, a las estadísticas y por supuesto el cine argentino la reflejo desde sus comienzos.
En realidad, el tiempo y los avatares subsiguientes de la historia del país se encargaron de dar al traste con este delirio racista y las migraciones internas e interamericanas de los países vecinos no tardaron en crear las condiciones por las que la América profunda volviese a enseñorearse en las vastas barriadas populares de todo el país, inclusive y sobretodo en ese gran conglomerado humano que rodea la ciudad Buenos Aires quizás el ultimo bastión resistente de esa alocada fantasía oligárquica.
El conurbano bonaerense, área urbana que rodea la ciudad de Buenos Aires contaba en el año 2001 con 9.270.661 contra 2.776.138 en la Ciudad Autónoma lo cual da un total de 12.046.799 habitantes que es mas de ¼ de los población de todo el país.
El aspecto edilicio y poblacional, el colorido y la vida cotidiana en estas localizaciones de la Gran Mega ciudad que es el conurbano Bonaerense sin duda no se parece a Europa.
Su estética vibrante se hermana en su particularidad con la de los países hermanos de América Latina, bolivianos, paraguayos, criollos y descendientes de europeos están acrisolados en una realidad viva y palpitante que es la que ha estado ausente de la paleta del artista durante muchos años y es la que hemos elegido para marco de nuestra historia.
Por ultimo, se han elegido para el tramo final de la historia las coloridas y emblemáticas locaciones de La Habana, Cuba, que servirán de marco reflexivo a la concreción del sueño de Hernán de estudiar medicina en la ELAM y simbolizando el paradigma de ese lugar en el que para conquistar el ansiado sueño de humanismo y libertad, parafraseando al poeta, no habrá mas remedio que darlo todo una y otra vez.


